Saturday, February 06, 2010

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL A DEBATE

Desde hace algunos meses ha quedado patente la imagen, en algunas ocasiones patética del alto tribunal, guardián de nuestra Constitución y que como tal ha de proteger y revisar, a instancia de parte, si una norma o alguno o algunos de sus artículos son constitucionales. El recurso interpuesto por el Partido Popular contra el Estatut de Catalunya, independientemente de la sinrazón que les lleva a interponerlo que responde más a un revanchismo político que a una posible inconstitucionalidad de sus normas, y mucho más cuando se discute sobre una norma de rango superior –ley orgánica- que ha sido aprobada por el Parlament de Catalunya, por las Cortes Generales y refrendado en referéndum por el pueblo de Catalunya.
Independientemente, de la importancia de la norma que está en cuestión, la mirada de todos nosotros debería fijarse en el Tribunal Constitucional, el cual se encuentra totalmente paralizado en su renovación e incluso me atrevería a decir en sus decisiones por presiones políticas, y por ende partidistas, lo que le convierten en esclavo y cuestionan de manera absoluta la independencia de sus decisiones. Por ello, aunque sea legitimo el plantear o cuestionar aquello que pueda resolver en este asunto en concreto, lo fundamental es que una vez se resuelva en un sentido o en otro, esperemos poniendo sentido común a este cúmulo de despropósitos por parte de todos, se consensúe entre todas las fuerzas políticas o al menos, por una mayoría cualificada que pueda llevar a cabo una modificación de la forma de elegirse de este tribunal que, en la actualidad por su politización, le impide decidir sobre cuestiones fundamentales con total independencia, no hemos de olvidar que el poder judicial, y el Tribunal Constitucional, como órgano cuyas decisiones son vinculantes como supremo interpretador de la Constitución Española debería quedar al margen de luchas e intereses políticos.
Es indispensable que los partidos políticos, sobretodo el Partido Popular, que tanto menciona la unidad de España y la Constitución, respete sus instituciones y sea consciente que toda acción tiene unas consecuencias y no siempre las esperadas, el mayor respeto que puede ofrecer a nuestra norma suprema es respetar sus instituciones y la esencia de las mismas, la lucha política debe quedar en el Parlamento, recuperar la fuerza de las ideas y dejar el juego sucio para aquellos que se encuentran al margen del sistema, tanto España como sus propios electores se merecen un respeto y que tomen conciencia de la importancia de sus decisiones, han de ser conscientes que la democracia representa la alternancia y que en unas ocasiones la voluntad popular inclina la balanza hacia un color político u otro, y que quien pierde debe tener la madurez suficiente para aceptarlo y desde la oposición apoyar al partido que gobierna en aquello que beneficia a la mayoría de los españoles.
Por favor, seamos adultos, sobretodo, seamos personas, y no hagamos de nuestro país otra Italia -una caricatura vergonzosa- en nuestro vecinos tenemos diferentes modelos, veamos cual queremos como paradigma, el que seamos una democracia joven, también nos da la ventaja de evitar caer en los errores que otros han cometido. Hagamos en estos momentos difíciles de nuestras diferencias, un valor añadido y nuestra gran riqueza, el principio en definitiva de nuestra GRAN HISTORIA.

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